Cómo disfrutar del sexo en verano sin pasar calor

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La biología y la psicología coinciden: el verano nos hace más sensuales. El sol produce hormonas del bienestar que nos llenan de energía y nos invitan a sociabilizar. Y el aumento de la vitamina D, generada en un 90% por la luz natural, activa la secreción de la testosterona masculina y los estrógenos femeninos. A la vez, el deseo se alimenta de la ropa ligera, el tiempo de ocio y las fantasías de mar y playa.

De modo que todo parece dispuesto para consumar los instintos… salvo el calor. Los neurobiólogos confirman que las temperaturas altas causan irritabilidad y un abandono que adormece la libido. Sí, nada tan estimulante como el contacto con otra piel ni tan castrante como el sudor propio y ajeno. Por eso las noches tórridas suelen colocar a los compañeros de cama tan alejados como el colchón lo permita.

Pero no podemos aceptar que nuestra vida sexual dependa del termómetro. El amor también es imaginación, así que a falta de aire acondicionado, dejémonos llevar por ella.

Propuesta 1. Jugando con hielo

Un cubito de hielo resbalando por la piel pone en alerta los sentidos y prepara las terminaciones nerviosas para estímulos aún más intensos. Si la sensación de frío le parece excesiva a tu pareja, mastica el cubito y recorre su cuerpo con besos frescos.

Propuesta 2. Duchas afrodisiacas

El agua fría de una ducha compartida activa la circulación, es decir, el corazón bombea más fuerte y la sangre llega en abundancia a donde más se la necesita. También se ha demostrado que en los hombres aumenta los niveles de testosterona. El ambiente además es propicio para bajar la temperatura externa y eliminar el sudor.

Propuesta 3. Por los suelos

A más de 30 grados cualquier tejido da calor, de manera que eliminemos su contacto. Ni sofá ni cama ni silla ni alfombra. Si hay terraza, puedes extender una loneta impermeable en el suelo y echar uno o dos cubos de agua encima para un chapoteo muy sensual. En caso de no disponer de ese espacio, quizá te conformes con sentir el frescor de las baldosas de la cocina.

Propuesta 4. Mirando las estrellas

Una sombra reparadora o la oscuridad de la noche pueden hacer del aire libre el entorno adecuado para un encuentro de verano, aunque se corre el riesgo de provocar curiosidades ajenas. Como el exhibicionismo es un placer minoritario, probablemente te sientas más cómoda si escoges la intimidad nocturna de una azotea. Es segura, porque accedes con llave, y amplia para colocar cualquier colchoneta y gozar del infinito.

Propuesta 5. Inmersión de recreo

La ingravidez del agua, en una piscina o en el mar, es voluptuosa. Invita a una lujuria húmeda que al mismo tiempo relaja, siempre que se elija un zona donde hacer pie.

 

Fuente: www.elmundo.es

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